¿Qué ocurre cuando un museo se masifica?

¿Qué ocurre cuando el Louvre recibe más de 9 millones visitantes al año después de la singular reforma que dirigiera el arquitecto Pei en los años 80 del siglo XX para acoger cómodamente a 4 millones de visitantes?

¿Qué ocurre, en definitiva, cuando todo el mundo quiere consumir arte?

Porque que cientos de millones de personas se concentren en visitar una veintena de museos en el mundo más que con las ansias por aprender se encamina ya hacia el consumo masivo de cultura.

 

 Estatua de cera de Michael Jackson en el museo Tussauds de Londres Source: Stella Pictures

Estatua de cera de Michael Jackson en el museo Tussauds de Londres
Source: Stella Pictures

Un artículo reciente de El País llegaba incluso a señalar esa extraña situación que viven los museos más famosos del mundo cuando la gente se empeña en hacerse un selfie, dando la espalda a alguna obra ilustre que, en principio, sería más razonable mirar de frente.

Parece que existe una tensión evidente entre dejar que el mayor número de individuos disfrute de lo que se considera “alta cultura” y la propia calidad de ese disfrute. Parece difícil poder extasiarse frente la Gioconda de Leonardo cuando alrededor hay cientos de turistas bombardeando con sus móviles.

Es más, tanta ansiedad por ver pudiera llegar a ser peligroso para las propias obras de arte: desde el casi inocuo flash hasta las respiraciones y exudaciones de cientos de personas metidas dentro de una sala.

En gran medida, estamos ante una nueva forma de culto. Igual que en la Edad Media, miles de peregrinos se concentraban en las iglesias con las reliquias más famosas (el botafumeiro de la catedral de Santiago de Compostela se balanceaba para quitar el mal olor de los presentes a golpe de incienso), ahora la concentración es en esos nuevos templos de la contemporaneidad que son los museos. Uno no puede pasar por este mundo sin haber visto con sus propios ojos la piedra de Rosetta, el fresco de la Creación de Miguel Ángel o el Guernica de Picasso. No sería suficientemente humano sin haber demostrado su admiración ante esas obras cumbres de la historia y la creatividad. No importa no entender mucho de qué van. Ni siquiera interesa saber si gustan. La cosa es verlas.

Pero es que en realidad, cada cual es libre de apreciar un museo según sus querencias. Si sólo se trata de ver un cuadro famoso, como ya hicieron antes otras muchas personas. ¿Por qué no? ¿Sólo se pueden ver Las Meninas si podemos citar de memoria la fecha en que Velázquez viajó de Sevilla a Madrid? ¿Por qué escandaliza que tantos sean los que quieran ver arte por las razones más peregrinas?

Sobre la conservación de la obra, el caso de la Gioconda es ejemplar. Encerrada tras vidrios de seguridad, su medio ambiente permanece estable y permite que la obra de Leonardo cumpla años sin muchos problemas. Si alguien quiere verla de cerca, para una sesuda tesis que requiere un análisis minucioso del lienzo, siempre podrá solicitar ver el cuadro el día que el museo permanece cerrado por razones de mantenimiento.

La mayor parte de los museos del mundo suspiran por tener visitantes. Los que reciben muchos, cuentan con una amplitud de fondos que les permiten mejorar sus investigaciones. Los que se quejan por la afluencia masiva de turistas, deberían, en realidad, felicitarse por el éxito de la atracción cultural. Los cuadros no se van a perder por que los fotografíen millones de veces. También es cierto que los millones de turistas del Louvre no se hacen más cultos tras pasear por sus salas, pero, si por un momento, descubrieron otra forma de ver la belleza, de contar historias o de acercarse al arte, mereció la pena.

La afluencia masiva puede ser una incomodidad. Pero el verdadero problema es cuando no hay afluencia. Aprendamos a disfrutar, pues, dentro de la incomodidad.

Categorías históricas

A la hora de abordar el estudio del pasado, una de las fórmulas más sencillas y a la vez pedagógica, es la de reunir grupos de nuestros antepasados en categorías más o menos bien definidas en donde la individualidad de cada persona se pierde por la supuesta claridad de la generalización.

Así, hablamos de nobles y estado llano. O de clase alta, media y baja. O de bárbaros y civilizados. O de conservadores y liberales.

El problema de estas categorías no es tanto su uso instrumental, como el carácter absoluto que acaban por adquirir.

 

 El juramento del Juego de Pelota Jacques-Louis David


El juramento del Juego de Pelota
Jacques-Louis David

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Renacidas ruinas

Hace unos días, tuve ocasión de visitar el sitio arqueológico maya de Copán, en Honduras.

Cerca del yacimiento arqueológico, se encuentra la ciudad de Copán Ruinas, surgida a finales del siglo XIX, como una aldea para acoger a los primeros turistas que acudían a ver el sitio maya.

La municipalidad de Copán Ruinas ha ido creciendo a lo largo de sus ya más de 120 años de existencia, convirtiéndose una ciudad coqueta, con un cierto aire colonial, que puede recordar a la Antigua Guatemala, donde la vida gira, esencialmente, en torno al turismo cultural.

 La escalinata de los jeroglíficos de Copán Foto: Mary Dodge


La escalinata de los jeroglíficos de Copán
Foto: Mary Dodge

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Todas las Altamiras

Las cuevas de Altamira, las originales, las que descubriera cuando era niña María Sanz de Sautuola, la abuela del banquero recientemente fallecido Emilio Botín, pueden visitarse de nuevo desde hace seis meses.

Durante doce años, la gruta con los bisontes prehistóricos más conocidos en este mundo había estado cerrada. Pero se volvió a abrir, con unas condiciones muy especiales y para un número muy restringido de visitantes, cinco al día, elegidos por sorteo entre los visitantes que acuden a la réplica de la cueva que está en la propia Altamira, al lado de la caverna primigenia.

La polémica no se ha hecho esperar: ¿ocasión para sumergirse en el pasado u oportunidad de negocio?

 Momo y los hombres grises Imagen: Watson


Momo y los hombres grises
Imagen: Watson

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Arqueología no invasiva

Los estudios arqueológicos en el entorno del gran monumento megalítico de Stonehenge han revelado la posibilidad de una serie de construcciones mayoritariamente funerarias, que remontan desde la época prehistórica al tiempo de los romanos.

Estos descubrimientos pudieran permitirnos comprender mejor a las personas que hicieron Stonehenge y el uso para el que se creó (y se fue modificando a lo largo del tiempo) este singular conjunto de piedras colosales calificado como espectacular por el presidente Obama, que tuvo el privilegio de visitar el lugar casi en solitario hace unos pocos días (el resto de los mortales lo hacen en grupos más numerosos).

 El presidente Obama paseando por Stonehenge Foto: Reuters


El presidente Obama paseando por Stonehenge
Foto: Reuters

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Culturicémonos

Un grupo de animadores culturales se reúnen en la Antigua Guatemala para llevar a cabo un taller de dinamización del turismo de la ciudad.

Punto inicial: el atractivo turístico de la ciudad reside, sobre todo, en su valor cultural. Dicho de forma corriente, que tiene muchas cosas viejas y bonitas. También habrá quien hablará de las tradiciones, la gastronomía vernácula… Siguen siendo cosas que les damos valor por ser de hace (mucho) tiempo.

Pero es posible que haya visitantes que no se interesen ni por las ruinas, ni por los cuadros del siglo XVIII, ni por el pepián, ni por las procesiones de Semana Santa. Quizás les gusten más las discotecas de fin de semana o la ocasión para los locales de conocer (en profundidad) a estudiantes foráneos aprendiendo aquí español. Pero estos turistas de la farra parecen, para los animadores culturales y la prensa que les hace eco, más un problema que una oportunidad.

 "Excalibur" de Boorman (1981) Imagen: Orion Pictures


“Excalibur” de Boorman (1981)
Imagen: Orion Pictures

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Don Quijote historiado

Me envían un blog sobre las diez novelas que pueden hacer que te apasiones por la historia. No es un texto definitivo que trate de encumbrar a esas diez obras como las indispensables de cualquier interesado por el pasado. Sencillamente, se trata del gusto del autor y de ese número diez que siempre nos resulta tan definitorio.

De las diez novelas citadas, nueve hacen referencia a hechos en el pasado (cercano o lejano) del autor. Es lo que llamaríamos novelas históricas, desde el momento en que ya sabemos, al empezar, todo lo que ocurrió en los acontecimientos relatados, dado que se puede acudir a una enciclopedia (primero, Wikipedia, y luego más) y tener una idea de qué fue lo que pasó.

 ¿El buen amor? Miniatura medieval


¿El buen amor?
Miniatura medieval

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Patrimonio en peligro

Con regularidad, los medios de comunicación alertan sobre el peligro de que un bien declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO corre el riesgo de perder tan distinguido galardón.

Esta vez, es la ciudad de la Antigua Guatemala la que se halla, según el diario guatemalteco Prensa Libre, en esa situación.

Curiosamente, la UNESCO publica con regularidad la lista de sitios amenazados y que, de no ser garantizada su conservación, perderán no sólo el título, sino su propia existencia y la Antigua no está incluida.

 Plaza Mayor de la Antigua Guatemala Imagen: Granger Collection (1856)


Plaza Mayor de la Antigua Guatemala
Imagen: Granger Collection (1856)

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Si yo fuera árbitro

El abogado colombiano Aurelio Jiménez Callejas ha presentado una demanda contra la FIFA, su presidente Blatter, el presidente de la Federación colombiana de fútbol y el árbitro español Carlos Verlasco Carballo por la derrota sufrida por la selección Colombia, ante Brasil, 2-1 a favor de los brasileños, en el pasado mundial de fútbol. El letrado argumenta que el partido fue mal arbitrado y eso supuso una ventaja añadida para la selección verdeamarela que pudo, así, obtener el triunfo. Lo curioso del caso es que el abogado Jiménez reclama mil millones de euros por el daño moral infligido a 47 millones de colombianos.

Zinadine Zidane marcando el gol de la Champions de 2002 Foto: Scaryfootball

Zinadine Zidane marcando el gol de la Champions de 2002
Foto: Scaryfootball

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Especulando con el arte

Un reciente artículo de The New York Times nos alerta sobre el riesgo de que el mercado del arte se está convirtiendo en otro foco de manipulación financiera. Los compradores buscan, sobre todo, obras de artistas contemporáneos que revenden en un corto plazo, dos-cuatro años, tras hacer aumentar de forma notable su precio.

En definitiva, se está especulando con el arte. Y eso no es bueno.

¿No es bueno?

 "Canoe-Lake" (1997), por Peter Doig Foto: The Saatchi Gallery


“Canoe-Lake” (1997), por Peter Doig
Foto: The Saatchi Gallery

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