Categorías históricas

A la hora de abordar el estudio del pasado, una de las fórmulas más sencillas y a la vez pedagógica, es la de reunir grupos de nuestros antepasados en categorías más o menos bien definidas en donde la individualidad de cada persona se pierde por la supuesta claridad de la generalización.

Así, hablamos de nobles y estado llano. O de clase alta, media y baja. O de bárbaros y civilizados. O de conservadores y liberales.

El problema de estas categorías no es tanto su uso instrumental, como el carácter absoluto que acaban por adquirir.

 

 El juramento del Juego de Pelota Jacques-Louis David


El juramento del Juego de Pelota
Jacques-Louis David

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Don Quijote historiado

Me envían un blog sobre las diez novelas que pueden hacer que te apasiones por la historia. No es un texto definitivo que trate de encumbrar a esas diez obras como las indispensables de cualquier interesado por el pasado. Sencillamente, se trata del gusto del autor y de ese número diez que siempre nos resulta tan definitorio.

De las diez novelas citadas, nueve hacen referencia a hechos en el pasado (cercano o lejano) del autor. Es lo que llamaríamos novelas históricas, desde el momento en que ya sabemos, al empezar, todo lo que ocurrió en los acontecimientos relatados, dado que se puede acudir a una enciclopedia (primero, Wikipedia, y luego más) y tener una idea de qué fue lo que pasó.

 ¿El buen amor? Miniatura medieval


¿El buen amor?
Miniatura medieval

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La Gran Historia

En el Mañana nunca muere (Tomorrow never dies), James Bond tiene que acudir al mar de la China Meridional para, en compañía de una agente secreta china, Wai Lin, evitar el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, motivado por las ansias de poder y publicidad del empresario de la comunicación Elliot Carver.

El argumento de la película muestra dos principios muy habituales en muchos estudios históricos. El primero, que la acción de los hombres, de toda la humanidad, depende de unos pocos individuos. La masa es mera espectadora, cuando no una marioneta manejable por esos pocos. Llámese Julio César, Napoleón o la CIA.

El segundo, el protagonismo que adquiere un determinado lugar en un momento dado, ese sitio en el que nunca reparamos y que un día parece el centro del mundo: en este caso, el mar de la China Meridional. Pero podía ser Waterloo en 1815 o Cuba durante la crisis de los misiles de 1962.

Esto es lo que de forma, entre coloquial e irónica, Fernand Braudel llamaba la Gran historia.

 Tomorrow Never Dies Imagen: United Artists


Tomorrow Never Dies
Imagen: United Artists

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La reversibilidad de la historia

Karl Marx pensó haber demostrado científicamente que el fin de las sociedades humanas era llegar al modo de producción comunista, donde todos los individuos serían felices (cierto es que tras eliminar a los capitalistas). Esa aspiración a la felicidad total y de todos, no es exclusiva del marxismo. De igual forma, el cristianismo (en todas sus variantes) o el Islam (también en todas sus variantes) anuncian la felicidad eterna en el futuro (salvo para los pecadores y los infieles).

Hay otras religiones menos obsesionadas por un fin único. En el hinduismo, aunque la máxima aspiración es regresar al Brahman, lo divino, los seres humanos, confundidos, tienden a reencarnarse una y otra vez (samsara), condicionados por la vida que han llevado a cabo.

 Mujer yemení en Shibam Foto: Jean Robert


Mujer yemení en Shibam
Foto: Jean Robert

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