El mar que todo se lo lleva

El cambio climático amenaza con hacer subir el nivel marino y hacer desaparecer docenas de islas en el Pacífico, siendo especialmente  grave el caso de las islas del estrecho de Torres y las Salomón.

Qué brutos los seres humanos que con su actividad industrial transforman la atmósfera y amenazan con destruir el mundo.

O quizás no.

 Guillermo de Baskerville y Adso de Melk Imagen: 20th Century Fox


Guillermo de Baskerville y Adso de Melk
Imagen: 20th Century Fox

Hoy hablamos de cambio climático donde hace años se decía calentamiento global. El hecho de utilizar un concepto diferente no es una cuesión baladí. Visto que la temperatura no sube tanto como los agoreros habían pronosticado, hablemos, sencillamente, de cambio climático. Ahora, ¿alguien conoce un clima que no cambie? Las estaciones existen. Primavera, verano, otoño e invierno en lugares como la Europa Occidental o el Norte de América. Estaciones de lluvias y estaciones sin lluvia en las zonas más tropicales. Pero el clima no es estático. La atmósfera no es estática. La variabilidad en las presiones en el aire, los vientos, la distancia de la Tierra al Sol. Todo está en continuo movimiento y, por tanto, los climas cambian.

Pero centrémonos en el caso de las Salomón. El nivel del mar sube y mucho desde mediados del siglo XX. Vaya,  hasta ahora los efectos tipo invernaderos eran cosas más actuales, de los 70 en adelante. Pero la mente voraz del malvado hombre ya estaba en marcha mucho antes.

Lo curioso es que los mismos científicos reconocen que  ya hubo tiempos en el pasado que algunas de las islas que hoy se están inundadas ya estuvieron bajo el mar. Es decir, que el nivel del agua ha subido y bajado durante siglos con los seres humanos industrializados y sin ellos.

Además, hay fenómenos locales, como los alisios, que también influyen en el movimiento de las mareas y que éstas puedan ser más atrevidas para meterse en la tierra.

Es decir, si quitamos lo que es propio del lugar, tenemos en cuenta que el fenómeno ya ocurrió en el pasado y aceptamos que en efecto el mar sube, a partir de ahí considerar que existe un proceso global en toda la Tierra llamado “cambio climático” que amenaza con acabar con el planeta es generalizar demasiado a partir de indicios poco generalizables.

Pero en la historia de la humanidad, la pasión de muchas personas por la llegada del fin del mundo ha sido una constante. O parafraseando a Guillermo de Baskerville en El nombre de la Rosa, el problema no es que el diablo estuviera en la abadía, sino las muchas ganas que todos tenían de que el diablo estuviera.

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