Kilos de sestercios

Tiene toda la pinta de una novela detectivesca de aventuras. Una trabajo anodino en un parque en las cercanías de Sevilla. La excavadora que rompe unas vasijas viejas. Aparecen docena y media de ánforas y las ánforas están llenas de monedas romanas de plata, denarios, y bronce, sestercios.

¿Un depósito para pagar a las tropas? ¿Un escondite de algún recaudador corrupto que no quiso declarar lo recaudado? ¿O de un noble patricio que murió antes de explicar a sus herededos donde había escondido la fortuna?

 Colección de monedas romanas Foto: Portable Antiquities Scheme


Colección de monedas romanas
Foto: Portable Antiquities Scheme

Cuando un arqueólogo encuentra un “tesoro”, como las muchas monedas de este caso, la primera pregunta que recibe es: cuánto cuesta. No, cuál es su valor histórico, qué datos cronológicos aporta, qué estructura social muestra. Y después del valor en dinero constante y sonante, viene la novela que acabo de trazar. Para la mayor parte de los curiosos, la arqueología es, antes que nada, aventura y riquezas. Luego vendrán valores más académicos… o no vendrán.

Que levante la mano aquel que cuando le han contado que han aparecido seiscientos kilos de sestercios y denarios no se ha preguntado cuánto valdrá todo eso.

Por cierto, los sestercios valen menos hoy que hace una semana. Porque si se pusieran seiscientos kilos de esa moneda en el mercado, el considerable aumento de la oferta reduciría el valor que propondrían los demandantes.

Y otros dos por ciertos para el autor de la crónica periodística. Los denarios romanos no son monedas bañadas en plata, son monedas de plata. Y las ánforas no son misteriosas. Sino ánforas y nada más. Ahora, qué difícil es hablar de un descubrimiento arqueológico y no decir, al menos una vez, la palabra misterio, aunque sea encajándola a martillazos.

Un pensamiento en “Kilos de sestercios

  1. La moneda era el sestercio, ahora la moneda es la publicidad, el hablar pensando en como encajará mejor que en el rigor del lenguaje.
    Buena reflexión, Alberto.

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