Y los idiomas siguen muriendo

El itzá es una de las veintiuna lenguas mayenses conservadas en Guatemala. Por cierto, de la rama yucateca, por aquello de haber surgido antes de las fronteras nacionales contemporáneas, que tanto empeño ponen en circunscribir un idioma a un estado.

Quizás en unos años, el itzá sea una lengua extinta pues según comenta Prensa Libre, al parecer sólo quedan algo más de setenta hablantes de ese idioma, muchos de edad avanzada.

 Mujeres con trajes típicos itzaes Foto: Prensa Libre


Mujeres con trajes típicos itzaes
Foto: Prensa Libre

¿Por qué se muere una lengua? Para José Alfredo Chayax, de la Academia de Lenguas Mayenses, “a la falta de una política bilingüe apropiada del Gobierno”, lo que no deja de ser una frase preocupante, pues indica que la gente no debe hablar la lengua que le apetezca, sino la que imponga el gobierno de turno, algo que más que parecer un respeto por la historia, tiene un sesgo totalitario preocupante.

Son miles los idiomas humanos que se han extinguido a lo largo de la historia. El caso del acadio es singular. Llegó a ser la lengua internacional de su tiempo, el inglés del II milenio a. de C. Pero desapareció. La humanidad no ha sufrido mucho porque no haya acadio-hablantes.

Las lenguas son la herramienta principal que utilizan los seres humanos para comunicar sus necesidades, anhelos, gustos… Como tal herramienta, puede perder utilidad en el momento que haya una herramienta mejor. Podemos empeñarnos en seguir trabajando el campo con arado romano, pero posiblemente la mayor parte de los agricultores preferirán un tractor.

¿Se puede comparar un idioma con un tractor? Sí, los dos son construcciones culturales, los dos tienen una finalidad práctica que cuando se pierde, hace que caigan en desuso. Sin duda, habrá quien considere que este pragmatismo mata todo la carga sentimental de un idioma. Pero, ¿se imaginan que este artículo estuviera escrito en el español del siglo XII? La mayor parte de los lectores no lo entenderían, con lo que yo no lograría mi objetivo: comunicar mi reflexión sobre los idiomas. Porque, al final, de eso se trata, de comunicar.

En la noticia de Prensa Libre, incluso, hay un comentario de otro miembro de la Academia de Lenguas Mayas, Víctor Yol, que dice que “lamentablemente los jóvenes del Petén prefieren pagar por aprender idiomas extranjeros y no tratan de mantener vivo el que les dejaron sus antepasados”. No, que una persona quiera aprender un idioma diferente porque considere que es una forma de mejorar su vida no es lamentable. Es enriquecedor (aprendo otro idioma) y apuesta por su desarrollo personal (el otro idioma abre nuevas posibilidades profesionales).

Este empeño por imponer que no escuchar lo que los ciudadanos quieren no es exclusivo de Guatemala. En España, el gobierno asturiano hace un año lanzó un programa para proteger el bable (una lengua local), frente a la oposición de muchos padres asturianos que querían otras opciones idiomáticas pensando en el futuro de sus hijos. No hace falta, si el bable muere, o el itzá, será, sencillamente, por qué dejó de ser útil. Las personas no van a dejar por ello de hablar y comunicarse.

Por cierto, escribo itzá, con la tilde sobre la a, no itza’, con la tilde tras la a. En esencia, porque estoy escribiendo español y no filologués. Por eso, igualmente, escribiría quiché y no k’iche’, porque esa segunda palabra en español no se entiende. Los puristas que no sufran. También escribo Londres y no London o París, con tilde, y no Paris, sin tilde (como se pone en francés), por aquello de estar escribiendo en español. Cuestión de hacerse entender.

3 pensamientos en “Y los idiomas siguen muriendo

  1. Estoy muy de acuerdo con todo lo que comentáis en este artículo, ciertamente cada vez más los gobiernos diversifican menos las lenguas excepto en territorios provinciales donde si se empieza a experimentar una segmentación mas solidaria como es el caso de Cataluña donde ya se imparten clases den catalán en la mayoría de los colegios de esta comunidad, no así en la comunidad Valenciana.

    En todo caso desde nuestra academia podemos decir con seguridad que la mejor forma de que no se pierdan las lenguas sobre todo las menos habladas es viajando mucho y promocionando las lenguas menos habladas.

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