Contra el Estado Islámico

Los extremistas islámicos del grupo ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante, por sus siglas en inglés) han continuado su campaña de demolición de aquellos edificios (iglesias, mausoleos, templos zoroástricos, pero también mezquitas) que consideran idolátricos.

Los vídeos que muestran como los edificios condenados saltan por los aires han corrido a gran velocidad por la red, viniendo a reforzar la visión que muchos internautas tienen del Islam como una religión fanática y destructiva.

 La destruida mezquita de Jonás en Mosul (Iraq) Foto: ICCDC


La destruida mezquita de Jonás en Mosul (Iraq)
Foto: ICCDC

El famoso arqueólogo británico Colin Renfrew, refiriéndose a la voladura de la mezquita del profeta Jonás, en Mosul, consideraba que era un hecho tan censurable como dinamitar una catedral inglesa, hasta el punto de que ya hay sectores de la prensa que empujan a declarar estos hechos como crímenes contra la humanidad.

Hace ya algunas semanas, en este mismo blog, ya nos referimos a los daños producidos en el castillo del Krak de los Caballeros, donde trataban de parapetarse los rebeldes sirios frente al avance del ejército de al-Asad. El hecho de que un monumento señero fuera atacado, hizo que la guerra civil siria volviera a la primera plana de los periódicos. Los muertos sirios, sin más, ya no daban, tras varios meses de guerra, para más titulares.

El caso de Iraq ahora es semejante. Nos preocupa el maltrato al patrimonio histórico. Pero no reflexionamos suficientemente sobre los continuos atentados terroristas que vive Iraq desde que Bush declarara la guerra a Sadam en 2003. Nos preocupa el maltrato al patrimonio histórico, muestra de la irracionalidad del Islam, pero no reflexionamos mucho sobre el hecho de que la mayor parte de los muertos por esos atentados terroristas son musulmanes.

Que si se están demoliendo mezquitas es porque, primero, otros musulmanes, de otras ramas del Islam, consideraron importante edificar esas mezquitas. ¿Y legarlas a la humanidad? Posiblemente, no. Esto ya es una interpretación muy universalista de algunos reporteros. Cuando Miguel Ángel estaba rematando la cúpula del Vaticano, era para la gloria de la iglesia católica, en un momento de claro enfrentamiento con los protestantes. Hoy San Pedro del Vaticano es patrimonio de la humanidad (para católicos, protestantes, chiitas o maronitas). Pero ese no fue el objetivo inicial. Nada que reprochar, pues, a los constructores de Mosul y su falta de universalismo.

Que si están demoliendo mezquitas es porque en el Islam hay sectas radicales cuyo punto de partida es eliminar a los otros musulmanes, algo que los cristianos bien saben, pues entre ellos también ha habido integristas, no hay más que recordar las palabras atribuidas al abad, y más tarde arzobispo, Arnaldo Amalric, quien al haber sitiado a los cátaros (para él herejes cristianos) junto a los católicos en la ciudad de Béziers, ordenó matarlos a todos, que ya Dios en el cielo se quedaría con los suyos.

Que si están demoliendo mezquitas es porque en la guerra, la destrucción de los símbolos del contrario se considera una forma de debilitar su moral. Bien lo sabía Hítler, cuando durante la Batalla de Inglaterra, entre 1940-1941, se dedicó sistemáticamente a bombardear Londres, no por su valor estratégico, sino emblemático. Lección que aprendieron los aliados cuando a su vez bombardearon ciudades alemanes, siendo el más sangriento el caso de Dresde, en febrero de 1945, sobre el que aún se debate si ha de calificarse como crimen de guerra.

Porque en Iraq hay una guerra, y en una región donde hubo un tiempo (cierto, antes de Sadam) en el que se había aprendido a convivir entre etnias (kurdos, árabes, turcomanos…) y religiones (los musulmanes sunnitas y chiitas, los cristianos asirios y caldeos católicos, los bahai zoroastristas…), las voces de consenso ya no se han vuelto a recuperar y sólo escuchamos los gritos de los intransigentes.

O no los escuchamos más que cuando caen las piedras de los templos.

Será porque las personas al caer hacen menos ruido.

1 thought on “Contra el Estado Islámico

  1. Los templos son los monumentos sagrados del espíritu colectivo y lastimosamente la gente se indigna más cuando cae, porque personalizan al mismo Dios, aunque no haya nadie allí, porque representa la idea de lo más amado, la imagen simbólica de lo más sagrado, un intangible idealizado, porque se cae la esperanza en un mundo mejor. Sin embargo somos humanos, necesitamos símbolos. Cuando mueren nuestros seres queridos, los enterramos en un mausoleo, un pequeño templo, que se convierte en el cuerpo de su espíritu nuevamente. Somos materia al fin.

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