Don Quijote historiado

Me envían un blog sobre las diez novelas que pueden hacer que te apasiones por la historia. No es un texto definitivo que trate de encumbrar a esas diez obras como las indispensables de cualquier interesado por el pasado. Sencillamente, se trata del gusto del autor y de ese número diez que siempre nos resulta tan definitorio.

De las diez novelas citadas, nueve hacen referencia a hechos en el pasado (cercano o lejano) del autor. Es lo que llamaríamos novelas históricas, desde el momento en que ya sabemos, al empezar, todo lo que ocurrió en los acontecimientos relatados, dado que se puede acudir a una enciclopedia (primero, Wikipedia, y luego más) y tener una idea de qué fue lo que pasó.

 ¿El buen amor? Miniatura medieval


¿El buen amor?
Miniatura medieval

Sólo la última novela citada, El primer círculo de Solzhenitsyn, es un relato en parte autobiográfico que, sin embargo, adquiere la categoría de novela histórica desde el momento que el lector (no el autor) se enfrenta a unos hechos ocurridos en el pasado y sobre los que puede aprender más acudiendo a los ensayos de historia.

Llegamos así a esa extraña paradoja de que, en realidad, casi cualquier novela puede ser histórica desde el momento que haya transcurrido cierto tiempo desde los hechos que relatan y el lector que los descubre.

Tengo en mis manos El imperio eres tú, de Javier Moro. Publicada en 2011, narra las vicisitudes del primer emperador de Brasil, Pedro I, a comienzos del siglo XIX. Sin duda, se ajusta a lo que esperamos de una novela histórica.

Narra una serie de hechos de un pasado de hace dos siglos, donde las fuentes no llegan, el autor deja que su imaginación nos retrate psicológicamente a los personajes hasta hacerlos más reales y, además, es un libro muy entretenido.

Pero si leemos el Quijote, la situación es similar. Allí Cervantes, nos cuenta unos hechos acontecidos hace cuatrocientos años (aunque cuando lo escribió no era así). Se preocupa por hacer entender la psique de sus personajes en el tiempo del fin del reinado de Felipe II y pretende entretener al lector (por ejemplo, Cervantes inventó el suspense, hoy tan en boga, en la aventura del Quijote con el vizcaíno).

Es más, este tipo de novelas no históricas, donde el objetivo es retratar a los personajes para hacerlos reconocibles y veraces a sus contemporáneos, pueden ayudar al historiador hoy a reconstruir esa realidad pasada.

Es más fácil entender el paisaje manchego de finales del XVI a la grupa de Rocinante que con muchos estudios ecológicos actuales y así poder apreciar los bosques de encinos y matorral que bajan desde Sierra Morena donde hoy sólo hay planicies cultivadas de viña o girasol. O podemos saborear con más aprecio los olores y sabores de una de las ventas donde para el Quijote (los del XVI) que en las reconstrucciones actuales creadas en Argamasilla o Puerto Lápice, pensadas en los turistas del siglo XXI.

Al utilizar la literatura como forma de reconstruir el pasado, tal como nos enseña el maestro Braudel, aquí lo importante no es el dato concreto. Si el Quijote existió o no. Lo importante es el marco en el que se desarrolla la aventura. Cómo son los paisajes, los caminos, los transportes que usan esos caminos (carros y mulas). Qué relación hay entre el sacerdote y sus parroquianos, entre el ventero y sus clientes, entre el guardia y sus galeotes.

Visto así, si quisiéramos establecer una lista de los diez libros que pueden hacer que nos apasionemos por la historia, el número de títulos se multiplica y esa cifra de diez se queda corta.

Pero, sobre todo, nos damos cuenta de que hay otras formas de abordar el estudio del pasado. Que al insustituible uso de las fuentes, podemos sumarle otros apoyos inesperados y que para entender la Italia del XIV, es tan bueno leer El Decamerón, como para entender la España de ese mismo siglo leer El libro de buen amor. Quizás estos dos títulos puedan ser un buen arranque para nuestra lista.

2 thoughts on “Don Quijote historiado

  1. Pero se puede entender cómo era el territorio y la gente en ese momento sólo si el libro es contemporáneo a la época que describe, será más realista… porque el entorno, por ejemplo en el Imperio eres tú, al ser un autor de nuestra época, no se sabe si él realmente se tomó la molestia de investigar cómo era la sociedad de esa época o sólo es parte de su imaginación y de lo que él cree fue así. Allí podríamos equivocarnos y pensar que el territorio se vería de una forma y tal vez no sea cierto ni tengamos forma de comprobarlo.

    • Completamente de acuerdo. Tal como decía, para estudiar el final del siglo XVI y los comienzos del XVII resulta más interesante el Quijote, publicado a comienzos del siglo XVII, que, por ejemplo, las novelas de Alatriste, que aunque versan sobre el XVII, son de Pérez Reverte, un autor contemporáneo a nosotros.

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